jueves, 15 de octubre de 2009

¿Cuál robo…?

Todavía el día de hoy algunas personas me hicieron esa pregunta, al cuestionarlos sobre qué pensaban del robo ocurrido el sábado pasado (3 de octubre) dentro de las instalaciones universitarias. La universidad como en casos anteriores no ha dicho “ni pío”.

De nada sirve las altas cantidades que paga de mensualidad cada uno de los estudiantes, con la seguridad inefectiva que maneja esta institución de estudios superiores. Casos similares se han dado en la universidad del Valle; pero al contrario de la Landívar, ellos implementaron medidas que ayudan a prevenir hechos tan lamentables y traumáticos como este.

Han pasado varios días y los rumores empiezan a circular; “los policías son cómplices…” o “es una trampa a la compañía de seguridad, para quitarle el trabajo.” Sea cual sea la verdad, lo cierto es que los únicos perdedores fueron los cuatro estudiantes que sufrieron el atraco ese día; les despojaron de dos computadoras portátiles, sus celulares, bolsones e incluso de algunos medicamentos.

Yo, como estudiante universitaria, cada vez me siento menos segura dentro de las instalaciones, sobre todo después de saber que la universidad no cuenta con algún tipo de ayuda inmediata. En el correo electrónico enviado por Gina Sánchez una de las estudiantes que sufrió el robo, explica que trataron de encontrar alguien que los asistiera; el robo ocurrió alrededor de las 12:25. Ellos recibieron ayuda hasta después de las 3:00 de la tarde.

Entonces… ¿Qué sucede con ese dinero que cada estudiante invierte en este tipo de educación? Si la calidad de catedráticos es óptima, ¿Por qué no se tiene cuidado suficiente en el manejo de la seguridad dentro de las instalaciones?

Si la universidad no acepta y no mejora estas condiciones, el prestigio que logró durante más de 50 años no sirve de nada. En un país con una situación violenta, se espera un poco mas de nuestra casa de estudios, para protegernos y no agraviarnos.

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