
Si no lo pensara detenidamente, no me daría cuenta de cómo ha cambiado mi forma de percibir el mundo, aunque no ha cambiado tanto. Recuerdo que mi programa favorito era Sailor Moon, era como lo que todas las niñas veían. Pero aun ahora me gusta ver ese programa. Algunas cosas cambiaron demasiado, los problemas eran mas fáciles de resolver siendo tan pequeña, solo gritabas -¡Mami!- y entonces ella o mi papa resolvían lo que había que resolver. Ahora yo tengo que resolver mis propios problemas y ahora los problemas son muchísimo mas complicados que antes. El dinero era lo que menos importaba, los juegos y la diversión era lo mejor que podía existir. Hoy, una de mis primeras preocupaciones es el dinero, ya no me divierto tanto como antes, las responsabilidades son mayores. Recuerdo que cada año era muy largo, tan largo, que hasta el colegio parecía interminable. Estos dos últimos años fuera del colegio, en la universidad y miles de actividades diferentes; el tiempo se pasó tan rápido que siento que alguien me robo un pedazo de tiempo que era mío. Pero no todo es tan distinto, sigo teniendo los mismos sueños y algunos sueños nuevos. Mi imaginación no ha dejado de crear mundos maravillosos. Mi familia y mis amigos siguen siendo lo más importante para mí. Sigo creyendo que una sonrisa es el mejor regalo que puedes dar, que la música hace que el mundo sea feliz y que debes ser siempre honesta contigo. Debes perseguir tus sueños y tener siempre presente a tus ángeles guardianes. Bailar, cantar y actuar siguen siendo mis principales pasiones. Así que si alguien me preguntara que es lo que ha cambiado, diría que casi nada, para mí, cambiaron las cosas que eran inevitables pero en mi mente el mundo sigue siendo el mismo para mí. Y a pesar de todos los problemas y complicaciones que este presente me encanta vivir en el.

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